ACABAR CON LOS RICOS (NO AFINES), PROPÓSITO DEL PRESIDENTE

RUIZ QUIRRÍN… COLUMNA…

*Acabar con los ricos (no afines), propósito del Presidente

*Error, reiniciar actividades laborales en regiones sin Covid

*Golpe más a los inversionistas, “patear” energía renovable

EL PRESIDENTE López Obrador está jugando con sus cartas abiertas. El enfrentamiento contra “los ricos” –no afines a él- es franco, descarado y con el firme propósito de terminar con este sector.

La razón es ideológica, aderezada con agravios que lleva en la sangre y que se han acumulado durante muchos años en su organismo.

Su idea de lograr un régimen al más puro estilo “populista” o “socialista moderno”, no se sabe si es enteramente particular o si su admiración por Fidel Castro y Hugo Chávez, le invita a imitarlos en todo. Sus frases, sus expresiones, son las mismas.

Suena increíble, pero –por ejemplo- las mismas palabras usadas por el dictador venezolano, las replica este “soñador” mexicano: “Amor, con amor se paga; ¿para qué quieren riquezas si con vivir dignamente es más que suficiente?

Entre esos “ricos, no afines”, desde luego está la llamada clase media. López Obrador considera que si existen mexicanos con recursos será muy difícil manipularles.

Es mucho más favorable para él hacer sentir la fuerza del Estado, obligándolos a la derrota, a la renuncia de sus bienes. En otras palabras, a pasar y formar parte de las inmensas filas de pobres, aquellos que tienen necesariamente qué estirar la mano y agradecer en las urnas al gobierno, los centavos que recibe “de parte del Presidente”.

Andrés Manuel no tiene –de ninguna manera- un compromiso con futuro, ni con las próximas generaciones de mexicanos. Su compromiso real es con el pasado.

Él desea estar en la historia junto a Hidalgo, Juárez, Madero, Cárdenas. Por ello sus acciones regresivas que se desprenden de la realidad que sólo él vive y que lo hacen revivir los años de gobierno de Lázaro Cárdenas.

Por ello su aval a la determinación de privilegiar la producción de energías que el mundo está “pateando”, condenándonos a un mundo que no es el mundo allá afuera.

Éste último, está dejando atrás el carbón, el combustóleo, todo contaminante, para utilizar ahora las llamadas “energías renovables”, como el aire, el sol, el agua y hasta algunos productos de las minas como el Litio.

Y pudo haber habido mil voces que le gritaron al oído del Presidente y le advirtieron del tremendo error que estaba cometiendo, pero su mente, terca, obcecada, que oye pero no escucha, no le permitió siquiera observar a empresas que han invertido miles de millones de dólares en energías renovables en México, cerrar sus puertas y buscar nuevos horizontes en otros países.

Su afán de convertirse en líder de la izquierda Latinoamericana, le hizo apoyar al dictador cubano, Raúl Castro, haciendo venir a nuestro país a centenares de médicos, entre hombres y mujeres, a quienes paga cuatro veces más que los salarios que devengan esos profesionales mexicanos, en los hospitales de su país.

Andrés Oppenhaimer, reveló hace unos días esa información y nos recordó a todos que el trato es directo entre el gobierno de México y el de Cuba, de tal manera que el 80 por ciento del salario convenido pasa directamente a las arcas de Castro. Es, de hecho, una ayuda económica al régimen que mantiene la bota sobre su gente en la isla.

Los hechos son más que contundentes para concluir que la llamada “cuarta transformación”, no es otra cosa que el proceso rumbo a la socialización de México, donde el poder esté superconcentrado en un solo hombre: el Presidente.

Y parte toral de ese proceso, es la guerra –ahora ya declarada- contra los ricos no afines a López Obrador y su esfuerzo por eliminar todo patrimonio producto del trabajo.

Por eso también, desestimó toda ayuda –que no “rescate”, esta es una confusión- a la micro, pequeña y mediana empresa durante esta pandemia que camina con pasos seguros a un colapso económico de proporciones insospechadas.

Ante esta amenaza que busca empobrecer a la Nación y a sus habitantes, hay algunas reacciones de la Iniciativa Privada y de organizaciones civiles ciudadanas.

En realidad, todo ser informado o parcialmente informado en México, a estas alturas, ya se ha desencantado de López Obrador, pero éste busca reafirmarse en el poder, con los 25 millones de paisanos a los que busca ayudar con dinero mes a mes y en los próximos comicios solicitar el pago a esos favores con el voto en las urnas.

Y la única verdad, por demás contundente, es que esa Iniciativa Privada, esas organizaciones civiles ciudadanas, los líderes de opinión y todo criterio tendiente a abrir los ojos a quien tiene esperanzas aún en un demagogo, tendrían su éxito en las elecciones del 2021.

La única manera de revertir las absurdas decisiones tomadas por AMLO y MORENA, es derrotarlos en las urnas y quitarles la supremacía en la Cámara de los Diputados.

Y no se desdeña a los millones de mexicanos que continúan creyendo en López Obrador, pero el proceso de desilusión será estrepitoso, cuando se conforme un coctel en el que no haya dinero en el bolsillo, se racionen los alimentos en la tienda y de un día para otro, veamos cómo empiezan a perderse todas nuestras libertades y derechos humanos.

Ese día llegará, cuando el gobierno invada la privacidad de nuestra casa, de nuestras empresas y de todos nosotros como individuos.

Para el Presidente y su grupo de radicales, actuar y “castigar” a algunas de estas personas, se justificará pues serán considerados “enemigos”, tan sólo por no pensar igual que ellos.

La concentración de la riqueza y la corrupción sólo se justificará en los hombres y mujeres del gobierno y en el grupo de ricos, ellos sí, afines al Presidente. Y no son desconocidos para nadie.

AMLO está otorgando las obras gigantescas a los mismos ricos que trabajaron para Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo o Enrique Peña Nieto y conformaron la “Mafia del Poder”.

Ahí están Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego, los compadres de Rocío Nahle, Los Bartlett. El Tren Maya, Dos Bocas, son grandes platillos millonarios.

A ellos no los destruirá. A ellos los necesita.

El gobierno un día se quedará sin dinero porque sin empresas, no habrá pago de impuestos y ¿de dónde sacará dinero para seguir manteniendo a quien no trabaja?

De ahí la frase “mañanera”: “Antes se preguntaban los gobiernos, ¿qué hacemos con los pobres?; hoy es distinto, porque decimos ¿Y qué hacemos con los ricos?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *