La 4T ya tiene un manual para definir qué pacientes tendrán prioridad para conectarse a los respiradores

Edad, enfermedades previas y hasta un «volado». La guía explica cómo se asignaran recursos de cuidados intensivos en caso de un desborde.

Tomado de: Redacción / LPO

Dia de publicación: 2020-04-14

La pandemia provocada por el Covid-19 puso a todos los países del mundo en búsqueda desesperada por insumos como cubrebocas, guantes, alcohol en gel, pero especialmente ventiladores mecánicos, aparato indispensable para salvar la vida de los pacientes en situación crítica por el virus. 

El número de ventiladores por país puso a la luz las diferencias entre los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollado, quienes, en muchos casos, no tienen la capacidad de contender en un mercado que está de por sí reventado por la crisis. Y ese quizás sea el punto clave para que el brote se desborde en una nación y convierta en una verdadera crisis sanitaria.

En este contexto, el Consejo de Salubridad General de México, máxima autoridad en esta crisis, publicó el 10 de abril la «Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica». El manual explica cómo deberán asignarse los recursos hospitalarios en caso de que sean insuficientes. Por ejemplo, si dos pacientes con Covid-19 necesitan el último ventilador disponible, ¿a cuál se le deberá asignar?

En repetidas ocasiones tanto el presidente López Obrador como el zar anticovid, Dr. López-Gatell, han indicado que México ya puso manos a la obra para conseguir más ventiladores. Sin embargo, de acuerdo con las cifras más recientes dadas a conocer por el subsecretario, México cuenta con sólo 5,000 ventiladores en todo el país. 

A este número se sumarían otros 2,500 que el gobierno ya ordenó y que tendrían que arribar pronto al país. Los números varían. Como ejemplo, el estado de Nueva York ha solicitado 30,000 ventiladores para atender a una población de 20 millones de habitantes. California asegura que sus 26 mil aparatos son suficientes aparatos para atender una población de 40 millones.

La guía explica que en cada centro de salud deberá tener un «oficial de triaje», quien decidirá cómo asignar los insumos limitados en caso de que sea necesario. El oficial, junto a un equipo de triaje, tomará en cuenta un sistema de puntaje para decidir qué paciente deberá usar el equipo, por ejemplo, un ventilador. De acuerdo con el sistema, entre más puntos tenga el paciente, menores serán sus posibilidades de acceder al equipo.

El documento dice que sólo se aplicarán estos principios si «la capacidad existente de cuidados críticos está sobrepasada, o está cerca de ser sobrepasada, y no es posible referir pacientes que necesitan de cuidados críticos a otros servicios de salud donde puedan ser atendidos de manera adecuada». 

A los pacientes que muestren una declinación clínica substancial de acuerdo con estándares clínicos objetivos y de la escala SOFA, se les retirará la atención de cuidados críticos

En dichos comités de triaje no podrán participar médicos ni personal que atienda directamente a los pacientes. El objetivo es «evitar los conflictos de intereses en la asignación de recursos, mantener la equidad procedimental en la toma decisiones sobre a quien se admite a la unidad de cuidados intensivos y a quien no se admite a la unidad de cuidados intensivos, y evitar la angustia moral al personal de salud a cargo de pacientes críticamente enfermos, al quitarles la responsabilidad de las decisiones de triaje».

«Como ya se estableció, el objetivo de esta guía es dar una pauta bioética para proteger la salud de la población, entendiendo esto en primer lugar como salvar la mayor cantidad de vidas posibles», explica la guía, «y en segundo lugar como salvar la mayor cantidad de vidas-por-completarse». Según el documento, los pacientes con mayores posibilidades de sobrevivir «serán priorizados sobre los pacientes que tienen menor probabilidad de sobrevivir».

«Como se establece en la Figura 1, el resultado de aplicar el Sequential Organ Failure Assessment (SOFA) u otro método objetivo y validado de supervivencia deberá de ser utilizado para determinar la prognosis de supervivencia del paciente. La presencia de comorbilidades serias deberá de ser tomada en cuenta cuando se calcule la prognosis a largo plazo de las y los pacientes».

Además del método SOFA, que evalúa cada órgano del paciente, «se le deben de sumar los puntos obtenido por la presencia de comorbilidades (2 o 4 dependiendo del caso)». La guía pone como ejemplos patologías serias que impactan sustancialmente la supervivencia a largo plazo, como el Alzheimer moderado. Otras que «limitan severamente la expectativa de vida: cáncer tratado únicamente con cuidados paliativos. La suma de estas dos cantidades produce el puntaje de priorización. Estos números pueden ser del 1 al 8», dice el manual.

Es decir, si el paciente padece alguna enfermedad crónica severa, sumaría más puntos, por lo tanto, perdería prioridad para acceder a equipo de cuidado intensivo

«Se debe de otorgar prioridad a los recursos escasos de medicina crítica a los pacientes con el menor puntaje», dice la guía. Es decir, si el paciente padece alguna enfermedad crónica severa, sumaría más puntos, por lo tanto, perdería prioridad para acceder a equipo de cuidado intensivo.

La guía aclara que ninguna vida es más importante que otra, pero, incluye un apartado llamado «casos prioritarios». En este punto explica que el personal de salud que combate el Covid-19 tendrá prioridad «absoluta» en caso de que necesite alguno de estos equipos limitados.

«El personal de salud que hace frente a la pandemia deberá de pasar al principio de la lista para obtener recursos escasos de medicina crítica cuando esto sea requerido», ya que, el personal de salud, «tiene un valor instrumental mayor durante la emergencia médica». Explica además que no se trata sólo de médicos, sino de enfermeras, terapeutas respiratorios, personal de mantenimiento, limpieza, camilleros, etc.

Si el principio de vida-completa no desempata entonces la decisión sobre quién recibirá acceso a los recursos escasos deberá de tomarse al azar (por ejemplo, lanzando una moneda)

Si hay empate, un volado

En caso de que entre dos pacientes o más exista un empate -que ninguno de los dos demuestre prioridad- primero se recurrirá al principio de «vida completa». Los pacientes más jóvenes «han de recibir atención de cuidados intensivos sobre pacientes de mayor» edad. En este punto la guía divide a las personas en cinco categorías: 0-12 años, 12-40, 41-60, 61-75, y mayores de 75 años. 

En caso de que aún exista un empate, la decisión se echará a la suerte: «Si recurrir al principio de vida-completa no desempata a los pacientes entonces la decisión sobre quién recibirá acceso a los recursos escasos deberá de tomarse al azar (por ejemplo, lanzando una moneda)». Un volado, pues. 

Aunque aclara de manera semi críptica: «Cuando los pacientes se encuentren empatados hay que tomar en cuenta que la tasa de mortalidad por COVID-19 no es la misma entre los sexos».

La guía aclara que el principio de vida-completa, si bien está basado en la edad, «no discrimina injustamente a las personas comparativamente más viejas», ya que la persona que se quedaría sin tratamiento ya ha gozado de «un bien, vivir una vida que incluye más etapas, por más tiempo». Y cierra: «Esto quiere decir que la persona de menor edad está en una situación donde perdería mucho más si no accede a los recursos escasos».

A aquellos pacientes que no califiquen para recibir cuidados críticos -que por sus enfermedades previas, estado de salud, o edad no sean merecedores de un ventilador- se les seguirá brindando la atención médica posible, «dicho tratamiento debe de incluir manejo de síntomas y soporte psicológico».

La cosa no termina ahí. A lo largo del tratamiento el jefe de triaje realizará evaluaciones periódicas del estado de los pacientes para decidir si deben seguir utilizando recursos limitados, como un ventilador.

«A los pacientes que muestren una declinación clínica substancial de acuerdo con estándares clínicos objetivos y de la escala SOFA, se les retirará la atención de cuidados críticos. Esto incluye, por ejemplo, retirar la ventilación mecánica asistida».

A aquellos pacientes que no califiquen para recibir cuidados críticos -que por sus enfermedades previas, estado de salud, o edad no sean merecedores de un ventilador- se les seguirá brindando la atención médica posible, «dicho tratamiento debe de incluir manejo de síntomas (por ejemplo: disnea, fiebre, y delirio) y soporte psicológico». También aclara que seguirán en evaluación constante en caso de que su situación mejore y puedan ser subidos de prioridad o en caso de que se liberen nuevos equipos para tratarlos.
https://www.lapoliticaonline.com.mx/nota/129567-la-4t-ya-tiene-un-manual-para-definir-que-pacientes-tendran-prioridad-para-conectarse-a-los-respiradores/

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