La inexplicable campaña de Donald Trump contra los cubrebocas

Durante la pandemia el presidente se ha resistido a usar uno en público, a pesar de que sus aliados y funcionarios de salud insisten en que es una de las medidas más importantes para prevenir el contagio del Covid-19.

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Las guerras culturales no son nuevas para Donald Trump. Desde la presidencia de Barack Obama Trump capitalizó el racismo de buena parte de la población para impulsar la hipótesis -basada en nada-de que Obama en realidad había nacido en Kenya y no en Hawái. Ya como presidente, Trump ha energizado a su base más radical tomando posiciones en importantísimos temas como la prohibición de popotes de plástico -Trump está en contra, por supuesto-, la instalación de turbinas de viento generadoras de energía, según el mandatario causan cáncer; la construcción de un muro ficticio en la frontera con México; se negó a condenar a los neonazis que marcharon en Charlottesville en 2017, a pesar de que uno de ellos embistió a un grupo de manifestantes, asesinando a una de ellas. Y por supuesto este año su objetivo ha sido el movimiento Black Lives Matter, a quien Trump ha responsabilizado de los incidentes violentos en algunas de las marchas. También se ha pronunciado en contra de retirar los monumentos a generales del ejército confederado y a cambiar el nombre de instalaciones militares que llevan sus nombres.

This might help explain why Trump doesn’t like to wear a mask in public. Biden today. pic.twitter.com/9l1gw1ljBE— Brit Hume (@brithume) May 25, 2020

En mayo Trump retuiteó un tuit del comentarista de Fox Brit Hume burlándose de Joe Biden por usar un cubrebocas.

Pero la más curiosa de las guerras culturales del presidente ha sido su cruzada contra los cubrebocas en medio de una pandemia que en EU ya dejó 120 mil muertes y tres millones de infectados. Basta con echar un vistazo a los tuits de los simpatizantes de Trump para leer las condenas contra el uso de las máscaras. Durante meses el presidente se negó a usar una, a pesar de que viajó a entidades donde la regulación local lo obligaba a hacerlo, e ingresó a una planta de la Ford donde también era obligatorio su uso. Según explicó el 21 de mayo el presidente, “usé una cuando estaba allá atrás, pero no quise darle a la prensa el placer de verlo”. Es decir, para Trump el uso del cubrebocas es algo vergonzoso que debe de esconderse.

Republicanos de alto rango como el senador Mitch McConnell, líder de la mayoría en la Cámara Alta, instaron a la población a usar la protección. McConnell dijo que nadie tenía por qué sentirse avergonzado de usar un pedazo de tela que nos protegía de propagar el virus. Ni hablar de Anthony Fauci, el zar anti-Covid de EU, quien insiste cada vez que puede en la importancia de usar el cubrebocas.

Foto filtrada de Trump usando un cubrebocas durante su visita a una planta de la Ford. Se lo retiró antes de salir frente a las cámaras. 

El conductor de Fox News, y frecuente porrista de Trump, Steve Doocy dijo que el presidente podría dar “un muy buen ejemplo” si usara el cubrebocas en público. “MAGA [Make America Great Again, eterno slogan de la campaña Trump] debería significar ahora las máscaras son grandiosa de nuevo [Mask Are Great Again]. Ahí tienen un consejo de marketing”.

El senador republicano de Carolina del Sur Tim Scott se alejó del tono del presidente y tuiteó que recomendaba a todo el mundo a que “¡USEN SUS MÁSCARAS!”. Dijo que “es una de las formas más fáciles y simples de detener la propagación del Covid-19. Unámonos a para protegernos los unos a los otros”.

I am encouraging everyone to WEAR YOUR MASKS!

It’s one of the simplest and easiest ways to help stop the spread of #COVID19.

Let’s unite to protect each other. pic.twitter.com/T8tcHv1OUM— Tim Scott (@SenatorTimScott) June 29, 2020

“Simplemente no quiero usar una”, declaró en abril pasado el mandatario. “Es una recomendación. Yo me siento bien. No quiero hacerlo. No sé, estar sentado en la Oficina Oval usando una máscara mientras recibo a presidentes, primeros ministros, dictadores, reyes, reinas, no sé. No lo veo. Sólo no lo veo”.

Cabe recordar que el uso del cubrebocas es para proteger a otros de un posible contagio, no al que lo usa.

Finalmente, el pasado 1 de julio, en entrevista con Fox News, el presidente dijo que sí ha usado el cubrebocas, e incluso agregó que no tenía problemas con hacerlo. “De hecho, tenía una máscara. Medio me gustó cómo me veía, ¿ok?”. Agregó que era una máscara negra, “y pensé que me veía bien. Me veía como el llanero solitario. Creo que si la gente se siente bien [con usarlas], deberían de hacerlo”.

Distó mucho de ser un respaldo absoluto a la que, de acuerdo con todos los especialistas, la medida de prevención más importante para evitar la propagación del virus en lugares públicos.

No queda claro cuál es el punto de esta cruzada cultural del presidente. Se podría pensar que -tomando sólo consideraciones político-electorales- a Trump le conviene que haya menos contagios y muertes. Que la economía pueda regresar a la normalidad con mayor velocidad y seguridad. Por un lado, el sector más radical de su partido ya lo apoya por completo, con o sin campaña contra los cubrebocas, y por el otro su posición puede resultar alarmante, irresponsable o bizarra -en el mejor de los casos- para los republicanos moderados y los indecisos. Qué decir de aquellos que han perdidos seres queridos durante la pandemia. Copyright La Politica Online SA 2020

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