La pandemia son los políticos

Manuel Fernando López

Son muy peligrosos, depredadores, voraces, letales y, peor aún: se multiplican en forma increíble, sin importar cómo sea el ecosistema; para ellos, este es lo de menos, sobreviven a cualquier químico en contra, para salir más fortalecidos.

A estos especímenes los describe en forma descarnada el extinto periodista de Tijuana y, con fuertes raíces en Sonora, Federico Campbell en su obra, La Invención del Poder.

Basta comprobar lo anterior en forma descarnada, sin tapujos, por la auténtica canalla arribista a las dos cámaras legislativas—en mal momento creadas por Benito Juárez y, quizás peor aún, a secretarias de Estado desde las cuales están causando más daños a los mexicanos que la pandemia del coronavirus.

Cuanta fortuna tienen varios países europeos donde esta especie no existe y el resultado es uno: crecimiento económico, educativo y al final ambos se traducen en estabilidad social.

Cuantas escuelas, miles de empleos, dejados para mantener a estas rémoras; la mayoría unos patanes, incluso hasta asaltantes de supermercados en sus ratos de ocio—antes de llegar por supuesto a la “tierra prometida”—y, todavía creen que la sociedad como en el caso de nuestra entidad está ávida de escucharlos desde el pleno del Congreso del Estado.

Le pongo nombre y apellido al ahora diputado asaltante: Orlando “Siri” Salido, arrastrado por la ola morenista como tantos y, a quien el alienado de Ramón Flores, esbirro de Ana Gabriela Guevara, ya menciona como probable alcalde de Cajeme: hasta eso que el actual tampoco está para echar las campanas al vuelo.
¡Alea Jacta est!

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